Como ya sabemos, ser miembro de la Unión Europea supone pertenecer a un mercado único europeo en el que pueden circular libremente bienes, servicios, capitales y personas. Además, en su interior, los ciudadanos de la Unión Europea pueden vivir, trabajar, estudiar y hacer negocios con libertad.
Para que hoy en día, los miembros de la Unión, podamos disfrutar de estas ventajas, hubo que derribar barreras técnicas, jurídicas y burocráticas que obstaculizaban el libre comercio y la libre circulación entre los estados miembros.
Es cierto que las reformas que se han realizado hasta hoy en día son muy importantes, pero también hay que decir que aún quedan en pie algunas barreras que hacen que la integración no sea completa. A continuación algunas de ellas:
- El carácter fragmentario de los regímenes fiscales nacionales supone un freno a la integración y a la eficacia del mercado.
- El sector de servicios se ha abierto más lentamente que los mercados de bienes.
- Hay retrasos en los servicios financieros y los transportes, donde siguen existiendo mercados nacionales separados.

















